FRANCISCO

papa-francisco-i-573811_w650

Por: Harrison Otálvaro.

En 2015 se hizo fuerte el clamor en la “izquierda global” al citar, recrear y reconocer el positivo desempeño del Papa Francisco. Con base en sus apariciones y declaraciones públicas y, en gran parte, en una de las dos encíclicas redactadas bajo su papado (Laudato si), se ensalzó su postura progresista, “ecologista integral” y “social”. Incluso algunos lo caracterizaron como revolucionario. Es importante, sin embargo, en aras a ganarlos el cielo mirar de manera crítica el carácter tanto individual como estructural que (re)presenta esta sacro santa figura argentina del S. XXI.

Estructuralmente, el papá es el vicario una de las más reaccionarias, criminales y rígidamente jerarquizadas instituciones de la historia: el Vaticano. Sobre ella existe un largo e infame archivo trazado y por trazar. Guerras, persecuciones sistemáticas de mujeres, evangelización y sangre, quema inquisidora de personas, mafias, encubrimiento de criminales y pare de contar… ¿?

En cuanto a lo que podría enmarcarse dentro de una historia de las corporalidades, aporta nuevas luces indagar sobre lo qué es y lo qué representa el saludable cuerpo de este carismático y jovial hombre mayor. El capital simbólico de Jorge Mario Bergoglio ha sido construido sobre una determinada base material. De allí se desprenden su habitus, estatus, prestigio, legitimidad y autoridad. El cuerpo papal ha apropiado por sí mismo el lenguaje y las formas, ha sido domesticado en las más rancias maneras de la alta clase vaticana, de la cual no puede escapar pese a sus distintas posiciones y convicciones en favor del ecologismo y del bienestar social. El papá piensa, se viste, se alimenta, habla y se mueve acorde a esta clase. Su técnica corporal no es otra que la del resto del cuerpo aristocrático cardenalicio; corresponde asimismo a la tradición del mando patriarcal y al suprematismo blanco internacional. Bergoglio, como representante del trono de San Pedro, está finalmente atado a las cadenas operativas, traducciones, desplazamientos, intermediaciones y distribuciones del poder de acción de la élite católica, romana y apostólica.

papa-francisco

Sigamos rastreando genealógicamente los movimientos corporales de este personaje. Aunque Francisco pertenece a una modesta familia proletaria porteña, lo cual marca su infancia y su primera educación, las búsquedas personales y “espirituales“ en su vida lo han conducido a apropiarse de aquella géstica propia de una élite global, burocratizada, tecnócrata y corporativa. A partir de este repertorio de posibilidades corporales (esquema generativo), han emergido tan exitosa imagen y poderoso efecto mediático internacional, acompañado por tantas sonrisas y aquiescencias del “público global informado”. La gracia del más allá lo enviste además con un hálito religioso que por supuesto engrandece los alcances míticos y el culto en torno a este cuerpo papal, complejo receptáculo atravesado en múltiples direcciones por toda suerte de intensidades terrenales y extraterrenales.

Como todo ser humano e institución creada por éste, Francisco está marcado por fuertes contradicciones. Su día a día circula por el lujo, las extravagancias y la doble moral del Vaticano. Su crítica a la pobreza y la desigualdad social, su fama como hombre bondadoso y humilde y su actitud ecológica, deben observarse dentro de este contexto. Respecto a sus decisiones personales, no es de menospreciar el hecho de que el papá se pronuncie en favor del pago de la deuda social, cuestione los abusos antropocéntricos y fomente la lucha contra las causas estructurales de la desigualdad social en capitalismo. El mito y el culto en torno a Francisco continuarán, por tanto, creciendo con base en estas contradicciones…. Con camiseta de futbol o sin camiseta el Papa es el Papa.

.

.

Anuncios