LA VALLEJO

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La vida del revolucionario es dura. Condenados como estamos por el sistema capitalista tuvimos que hacer un voto de pobreza y renunciar a todos sus artilugios. Las opciones del joven nosotros nos montamos aunque ya nos estamos quedando del bus revolucionario van desde un ajuar de camisetas del Ché, logos de colectivos y medios alternativos preferiblemente hechos a mano (alternables con bandas cuya discografía incluya los nombres Sound… Rebel… Contra…) y mochilas de todas las etnias; sólo de la cintura para abajo podemos darnos la licencia de unos Levis a unas boticas proletarias Doctor Martens, o los últimos Adidas… Cuantas veces no tuvimos que decir: ¿Mamá me costuras los parches?

Renunciamos a todo con la dignidad del proletario de faisbuk. Sin embargo hay algo que nos tiene muy dolidos, así que como primer paso en nuestra recuperación vamos a reconocer que aún no estamos dispuestos a ir a la tumba, sabiendo que ¡En la izquierda perdimos el derecho a la belleza capitalista!

En este espíritu de recuperación vamos a sacar de la billetera la foto de Frida Kahlo Salma Hayek, vamos a quitar de la mesita de noche los libros de la Poniatowska, cambiaremos el escritorio de Eva Golinger de nuestro computador, ya no le vamos a comprar a nuestra novia las gafas de Emma Goldman (además vamos a dejar de decirle que se peine como Rosa Luxemburgo), como doblando una bandera guardaremos con la mayor delicadeza nuestro poster de Policarpa Salavarrieta Carolina Ramírez.

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Ahora bien, con la entereza de los comprometidos revolucionarios aceptaremos que las movilizaciones estudiantiles que se han dado por toda Latinoamérica estos últimos años, no sólo se han encargado de despertar la conciencia de miles de estudiantes que por fin entienden el necesario protagonismo que deben asumir fuera de las aulas, sino que también gracias a Camila Vallejo, mil gracias, y a las Juventudes Comunistas de Chile, nos están regresando el sagrado derecho a la belleza revolucionaria.

Si la compañera Camila Vallejo, fuera fea también nos gustaría por todo lo que dice Wikipedia. Sin embargo, la Compañera como los tres tipos de belleza del Jenofonte, va por ahí…. Recordándonos lo que no se le escapó al David Hume, y es que:

“si bien es cierto que belleza y fealdad, sin más aún que dulzura y amargura, no son cualidades de los objetos sino que pertenecen enteramente al sentimiento interno o externo, hay que admitir que existen ciertas cualidades en los objetos que están adaptadas por naturaleza para suscitar esos sentimientos específicos. (…) Aquí son útiles, por lo tanto, las reglas generales de la belleza, ya que derivan de modelos reconocidos y de la observación de lo que gusta o disgusta”.

A los que aun no inician su recuperación y quienes de seguro piensan que “ver” a Camila Vallejo más allá de sus ideales revolucionarios es una postura machista y retrograda pues los vamos a invitar a salir a bailar bachata con Florence Tomas, o los vamos a llevar a una fogata con guitarra, aguardiente, Silvio Rodríguez y Diana Uribe. A los que no se vuelvan de derecha, los esperaremos con los brazos abiertos en nuestro club de fans de Camila Vallejo.

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