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Por Daniel Uribe (Feat. ElReves.org).

Mucho morbo en torno a Venezuela viene del que quiere y necesita sentirse “mejor” o  “afortunado”, un falso espejo que permite inflar el pecho y sentir que aquí -en Colombia- “se hicieron las cosas bien”. Colombia, claro que tiene entre sus cosas joyas irrefutables: junto a el segundo himno más bonito después de la Marsellesa, ostentamos títulos como el de ser uno de los países con más personas desplazadas, con un conflicto armado de más larga duración, con una de los peores y más costosos sistemas de educación y salud, carreteras deplorables, pobreza extrema, los políticos más corruptos “du mondo”. Pero eso sí… somos gente muy feliz y con un gran optimismo.

Apoyar  cualquier causa desde feisbuk, email, twitter, y demás, debe ser reconocido como lo que es: una manifestación más de la identidad individual, la cual en la mayoría de los casos, poco o nada, tiene que ver con la causa.  Esta oleada de apoyos virtuales, efímeros, mediáticos, es sobretodo  seductora que si donar pelo, que si acabar con Maduro, que si defiendo la lectura… por la misma facilidad que representa.

La habladera de los colombianos sobre  Venezuela, todos expertos venezolanistas preocupados por la dictadura y el papel higiénico, no tiene ningún otro motivo que el de hacer sentir mejor a quien se monta en el papelito de la indignación y punto.  A algunos pocos les importa en realidad y les afecta. Pero para la gran mayoría de gente en Colombia, Venezuela sólo era objeto de atención por sus reinas belleza, pasó a ser centro de atención por el “estilo” de su Presidente, pero en unos meses les seguirá importando un bledo. Opinar sobre Venezuela es la oportunidad latente de sentirse mejor como persona y de mostrarse como un individuo que “comprende”, “apoya” y “colabora” con las causas democráticas que luchan por el acceso al papel higiénico, con toda causa que lleve por delante los derechos humanos, de los animales y/o la naturaleza. Diría que ser políticamente correcto esta de moda. Esto en buena medida explica el ruido e interés con respecto a Venezuela.

La verdadera “causa” que se defiende en feisbuk es la propia. No es Colombia, ni Ucrania y mucho menos Venezuela… Dejémonos de mamadas. Todo eso que se ve en las redes sociales es más cosa de individuos que de causas. Más que el derecho de expresarse libremente, Internet nos da un nuevo derecho: buscar nuestra identidad por donde sea y con lo que sea La bandera de Venezuela,  el slogan verde y la cachuchita ucraniana, el blog de El Reves.

Queremos alimentar una identidad (con creencias políticamente correctas) que no las entiende ni Cristo. A la causa que le den por el culo. Mucha postura, mucha seducción, mucha habladera de mierda  y mucho autoengaño, ¡como si importará!

Sólo nos importa mirar el jardín del vecino y rezar para que su césped esté peor…

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