Josie, pollos con hormonas, y el problema de las sexualidades binarias

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Por Manuela Mattos.

Josie es una pequeña de 11 años que, cómo a muchas niñas le gusta llevar su pelo largo, jugar con muñecas y ponerse lindos vestidos. A simple vista, usted pensaría que Josie es una niña feliz, sin preocupación alguna. A simple vista uno ignoraría un hecho: Josie es realmente una persona Transgénero.

A los 6 años empezó su “transformación física”.  Se ponía los vestidos de su hermana, no dejaba que le cortaran el pelo y pedía que la llamaran Josie en vez de Joseph.  Pareciera que esta pequeña  se “reveló” contra las normas del sexo, de sus padres y de la sociedad que le decían “eres un niño”. Pareciera que Josie decidió abrazar su “identidad femenina” y sin importar el “que dirán” se mantuvo fiel a lo que sentía.  ¡Y usted que camino al tercer piso no puede ni elegir su marca de calzones!

Este caso en particular me llama la atención por dos cosas.  La primera es que con sólo 6 años, Josie quiso ser niña y de cierta forma, tal vez de una manera ingenua, se cuestionó sobre su sexo.  Tal vez, se sentía más cómoda jugando o compartiendo con el grupo de las chicas que con el grupo de los chicos.   Tal vez, el sexo no es algo puramente biológico, y tal vez no es algo que los genitales puedan determinar.

La segunda, es que Josie imita esas narrativas de género que existen sobre lo que socialmente se considera que debe ser una niña. Es evidente que no todas tenemos que tener el pelo largo, maquillarnos o usar vestidos para ser consideradas mujeres.   Pero también es cierto que todas estas características hacen parte de los estereotipos sobre la femineidad. Son estas categorías socialmente construidas que Josie copia para verse y sentirse igual que las otras niñas a su alrededor.

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A pesar de ser objeto de burla en el colegio, de que la llamaran “anormal”  o “niño gay” y del prejuicio de otros padres de familia que la tildaban como una “mala influencia”.  Josie sigue siendo hoy Josie. Y nosotros que pensábamos que el bullying era sólo para los distinguidos columnistas de El Revés.

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En este mundo de sexualidades planas y binarias cada categoría existente obedece a un actuar especifico: los hombres deben actuar como meros machos, no pueden usar falda y deben jugar con pelotas de fútbol, pues si juegan con una muñeca es claro que algo “raro” tienen a no ser que sea una muñeca inflable.  Y las niñas deben ser unas damas y no de compañía, nos condenan a reproducir un rol social mientras jugamos con nuestra cocinita de plástico y el bebé de baterías.

Descubrimientos “científicos” como los de la Dra. Natalia París sobre “que ahora los pollos tienen muchas hormonas y por eso hay tanto gay” o  del Dr. Procurador quien piensa que ser Gay “es culpa de los papás”, son “verdades” a las que la historia de Josie pone en cuestión.  ¿Y qué tal si dejamos a un lado los prejuicios y creamos categorías más incluyentes?  Usted seguramente está seguro de su sexualidad y hasta podría afirmar que nunca han conocido a una persona Transgénero.

¿Acaso ha coqueteado alguna vez con una mujer en un bar?  ¿Puede estar seguro que “ella” no fue en algún momento “él”?  o ¿Puede estar seguro que su amigo de la universidad, ese con el que se emborrachaba cada viernes, no fue en algún momento una mujer?

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