Sabroders

“Cuando fui a ver a los Sabroders por primera vez, luego de una insistente y persuasiva invitación del bajista, todas las categorías estéticas que había analizado con rigor durante años de estudio se vinieron abajo. Lo que me encontré, sorprendida, fueron cuatro muchachos entrados en años y carnes que desafiaban su propia integridad, se entregaban de lleno al ridículo y, con una espontaneidad que hoy en día es difícil encontrar por ahí, parecían más bien cuatro adolescentes que, jugando a tener una agrupación musical, se enfrentaban al mundo con furia y decisión. Desde la puesta en escena donde podemos ver a uno de los chicos ataviado con un excéntrico disfraz, hasta la pantagruélica voracidad de su cantante líder, Los Sabroders confunden y cuestionan las arbitrariedades éticas y morales no solo del mundo musical sino del entorno en el que se desenvuelven. Al parecer, no son personas que se toman en serio a sí mismas, pero sorprendentemente el público, escondido entre risas socarronas, pareciera tomárselos muy en serio, casi como si entendieran todo lo que están diciendo. A partir de ahí he seguido asistiendo a todos los conciertos que he podido.

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Debo  confesar que  las letras por momentos se me escapan, pero me gustan. Son relatos de una realidad exagerada que toman sentido cuando los miramos desde la óptica de la ironía. Es en este punto donde Los Sabroders son especialmente agudos, mordaces y transgresores, pues logran subvertir esa gastada idea con la que se arropan músicos y oyentes: la solemnidad. Pero, ¿no es  ese el tipo de humor que se conoce como “inteligente”?. No, los tipos son una suerte de palabreros que logran meter en un mismo saco esos tópicos ambivalentes en los que se suele encasillar la creación artística: la “alta cultura” y la “cultura popular”. Es por eso que podemos escuchar con fluidez y desparpajo, aunadas en un ritmo desbordante, letras que sin ser panfletos, identifican lo absurdo de lugares comunes como la gastronomía, el vegetarianismo, el sectarismo musical, el fútbol, la política, la poesía, la superación personal, la metafísica del amor, la religión, la farándula, la tierra caliente y el mismo hecho de tener una banda de música.

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Les he oído decir a ellos mismos que lo que hacen es tropi-punk, pero para mí es un Pop que no cree en nada. Es una delirante sesión de Youtube en la cual todos los participantes muestran sin complejos lo que les gusta y lo que no. Y acá hay que ser claros, lo que gusta nunca va a tener más valor que lo que no gusta. No son virtuosos pero tiene sabor. Hacen pogear y de la misma manera bailar en medio de una atmósfera tropical que tiene tanto de genuina como de artificial. Metal, bambuco, reggeaton, cumbia, balada, funk, tropi-pop, bosanova, Rockabilly, hip hop, merengue, champeta, punk y surf son algunos de los ingredientes de esta parafernalia musical de una banda que toca con ingenuidad y descaro.

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Los Sabroders son la banda idílica que todos llevamos dentro y no somos capaces de dejar volar.” Carolina Sabino. Apulo, 2011.

Gastronomía, amor y fe

Sabroders es una banda de múltiples cultos y con una logia arraigada en el pensamiento gnóstico cristiano. Organizamos esporádicas presentaciones musicales para mantener viva la llama de nuestros fieles….

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