Capítulo 1: La Historia de la Virgen, Miguel Ángel y Karol Romanoff

Por Hugo Ramírez. Dibujos de Glenda Torrado. 

Miguel Ángel Poblete no tuvo un solo nombre. Fue el Vidente de Peñablanca, o el de Villa Alemana, hasta convertirse en Karol Romanoff, o en Doña Karola para los amigos. Miguel Ángel fue más que un hombre, tras hablar con la Virgen, lo comprendería: Había nacido mujer.

En el 2002 con unos senos gigantes, gorda y de cabello rubio llamada ahora Karol Romanoff -en búsqueda de su decencia de los zares rusos-, a los curiosos que la entrevistaban les respondía con la frente en alto: no era un travesti, no era un cambio de sexo, sólo era su verdadero yo que emergía como tantos otros de los milagros que la rodeaban.

No es fácil ser sant@. Desde su primer contacto con la Virgen en Montecarmelo en 1983 en el Cerro Membrillar la Diócesis de Valparaíso investigó sus declaraciones hasta declararlas un fraude. Sin embargo, sin importar lo que dijera la Iglesia, desde sus 17 años hasta 1988, el entonces llamado Miguel Ángel Poblete congregó en el Chile de Pinochet a miles de personas que se reunían a verlo llorar lagrimas de sangre, sacar hostias de su boca y hablar en lengua divina mensajes, que luego, con su propia voz dulce traducía: indicaciones para los católicos y por supuesto algunas indicaciones sobre la situación política en Chile.

¡Nunca pudo imaginar que iba a conocer a la Virgen mientras aspiraba neopreno (pegamento) en la montaña! En sus convulsiones, rodeado de fieles, sintió y transmitió el mensaje divino. Celebró el cumpleaños de la Virgen María de nuevas formas, dándole un impulso a la Fe Mariana, bailó y cantó, mientras salía de un pastel que era llevado en hombros por sus fieles seguidores. La pilsoca y el schop lo acompañaron hasta su ultimo aliento.

Cuando el furor de la Fe despertada por Miguel Ángel crecía cada vez más, se demostró como contaba con el apoyo de la dictadura de Pinochet quien vería en sus efectos sobre la audiencia la posibilidad de contrarrestar la influencia de la iglesia católica chilena, que por la época de la dictadura militar era de las pocas instituciones (quizás la única) que, aunque reservada, podía y se mostraba critica frente a las acciones del dictador.

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En sus ultimas entrevistas (que son pocas porque como buen profeta odiaba los medios) denunciaba indignado como la Central Nacional de Informaciones (CNI) lo utilizó, como mantuvo largas audiencias con agentes secretos que transcribían las palabras que la Virgen le decía, mensajes tan útiles a la ideología del gobierno, como: “el hombre no debe colocarse cosas de mujer ni la mujer cosas de hombre porque eso ofende a Dios” o “Los hombres sólo deben preocuparse de rendir tributo a Dios y la Santa Virgen”.

Desviar la atención del público sobre lo que pasaba con el país no fue su única tarea, por años fue el niño consentido de algunas esposas de los Generales de la Junta Militar que curiosas se deleitaban con las visitas del joven, saboreando el placer de escuchar de su propia boca las profecías dictadas por la Virgen. Mientras tanto, en los años 80, entre desapariciones, represión y persecuciones, los buses del ejercito chileno también se encargaban de trasportar a los peregrinos hasta la montaña para escucharlo.

Los Apóstoles de los Últimos Tiempos y/o los Apóstoles de Dios, superaron los prejuicios de la Fe con muchos fines: no sólo captaron el interés de muchos, sino que –curiosamente– sin importar el origen de las esferas de su apoyo ignoraron también todos los arraigados prejuicios de la religión relacionados con la sexualidad.  ¿Fue la primera Santa Transexual?, no lo sabemos, pero dicen sus últimas oraciones de peregrinación: “Santidad indefinida, cuerpo ambiguo y celestial […] primero te llamaste Miguel Ángel, como el gran pintor, pero tu arte era hablar con María”.

Poblete y Romanoff fue un profeta de las discotecas, un Dios que baila con vestido de lentejuelas, que sale de un pastel, que se reinventa, un mesías de la cerveza que murió de cirrosis y no en la cruz, mostrándonos como la Fe está ahí, para salvarnos o para distraernos, para divertirnos o entristecernos, para ser libres o para oprimirnos. La Fe es todo lo que queramos que sea, pero es también todo lo que necesitamos.

Los mensajes de la Virgen se extinguieron con Miguel ÁNGEL el 2008 en Villa Alemana (Chile) a causa de una falla renal que culminó con su vida a los 42 años. En un improvisado velorio de 48 horas frente a su televisor, en compañía de sus fieles, culmina esta historia con un corte en la muñeca por parte de su persona de confianza para descartar la catalepsia (Todas solicitudes de Doña Karol).  Unos dicen que su cuerpo permanece “incorrupto” en el Cementerio General de Recoleta, otros dicen que fue el olor a descompuesto el que alertó a la policía para obligar a sus fieles permitir la salida del cadáver. Dios sabrá…

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