Leptospirose: Yendo más allá de donde los ojos pueden mirar

Por Ricardo Tibiu (Chiveta Zine). El World Trade Center fue alcanzado en el 2001, el mundo paró para ver uno de los mayores símbolos del imperialismo arder en llamas. Por otro lado el inferno dio una refrescada, él desviaba para la estancia climática de la Bragança Paulista un pedazo suyo en forma de un trio llamado Leptospirose. Algunas teorías conspiratorias dan cuenta de que los hechos están conectados, el primero sirvió para desviar la atención del planeta en cuanto una banda endiablada era orquestada para golpear de frente con la inmovilidad en el escenario musical.

Rumores (o no), la fusión de punk y hardcore con jazz y rock and roll más la herencia de maestros malditos, vanguardistas e incomprendidos en general (Hermeto, Zappa, Arrigo, Itamar Assumpção) ganó admiradores a través del disco “Invernada” (2006) y sus presentaciones – primero solamente en el Brasil, después en América del Sur y Europa. Ahora entra en escena “Mula-Poney”, trayendo 18 pistas y un híbrido disonante de psicodelia, crudeza, nonsense y lisergia llevando ojos y oídos a ultrapasar las barreras audiovisuales. Para poder explicar, tuvimos que intentar entender, entonces cuadramos un encuentro en una dimensión cualquiera localizada entre el inferno, la capital paulista, el cielo y la Bragança…

Llegando a la pocilga, una mezcla de bar y hacienda, del tipo Animal Farm urbana, pensé que George Orwell enloquecería fácilmente allí. Luego encontré el trio, su aspecto contrastaba con los demás, hicimos contacto visual y me aproximé a la barra donde estaban degustando vasos de un líquido de coloración extraña.

Quique Brown, el vocalista/guitarrista, acababa de volver del baño y llevaba una camiseta de los Ramones. La de Velhote, el bajista, era trajinada con la estampa de la propia banda, y la del baterista Serginho tenia una calavera horrorosa, de estas que los metaleros aman. Sirvió para sacar tema.

– ¿Leptospirose tiene influencias de Iron Maiden y Ramones?

– Yeah! (respondió Quique)

– Jazz también (Velhote)

– Y Rock de los años 50, 60, 70, 80 y 90 (completó Serginho).

Ya acomodado ellos me ofrecieron un poco de su bebida, me negué y mismo ahí Velhote hizo señal al mesero para que trajera una ronda más. Intenté explicar que como estaba en el trabajo, prescindiría del alcohol, ellos rieron.

Retorné al asunto de las influencias comentando que sentía que ellos tenían una diferencia, yendo más allá de las citadas.

– Ah, nosotros escuchamos Hermeto, Zappa, Arrigo, Itamar Assumpção, debe ser eso (dice Quique entre un trago y otro).

El  mesero llegó y me espantó porque es una especie de Minotauro, o mejor, Cabratauro: mitad hombre, mitad cabra. Me quedo mirando intentando disfrazar el espanto, me arriesgo entonces a hablar de la relación entre ellos y su ciudad.

Medio + genes = people (dispara Quique).

Pero ustedes piensan que el hecho de que la banda sea de la Bragança Paulista es determinante en el resultado final del sonido y la actitud”, pregunto todavía mirando al Cabratauro que mira atentamente a sus clientes.

– Es parte del medio, regiones montañosas exigen más de los ojos (se miran entre si Quique y Velhote en cuanto Serginho vierte el líquido).

Para mi sorpresa el Cabratauro entonces le da unos toques a Quique y le susurra para que él cuente sobre “la leyenda”.

– Ah, dicen que las personas que viven en regiones montañosas poseen un campo de visión afectado porque miran hasta la próxima montaña (dice Quique haciendo misterio hasta que el Cabratauro termina la frase:

– Y eso puede afectar o agudizar su poder de imaginación! (en ese momento él desaparece en una nube)

Serginho me dice que no me impresione con el mesero, que es apenas su estilo. Intentándome recomponer sin percibirlo doy un trago en la bebida de ellos y escucho una sinfonía infernal: un bajo jazzístico, una guitarra disparando riffs secos & pegajosos y una batería acelerada y cruda.

Escucho además una nota laaaaaaaaarga, un grito, tal vez un yeaaaaaaah?!

Simplemente me apago. Alguien me sacude y escucho la pregunta: “¿no va a ver el show?”.

Al abrir los ojos me deparo con una criatura bizarra que luego se presenta como Mula-Poney.

– Hola soy Mula-Poney, Leptospirose está en el medio de una presentación, dijeron que yo podría ayudarte!

“¿Pero quien diablos eres?”, pregunté ya alterado y mandándome más tragos garganta abajo en cuanto la Mula-Poney se explicaba.

– El ser humano me ve como un animal loser, pero los animales me respetan porque soy resistente!

Sin entender el motivo ya encontraba todo normal, mi visión era turbia, pero ahora encuentro gracia en todo y pregunto si el papá de la Mula-Poney es un burro.

– Si, es de donde viene mi fuerza… y mi temperamento!

Cuando dice eso ella levanta al Cabratauro por el cuello y exige más bebidas. Por alguna razón no tengo recelo y la provoco diciendo que el sueño de las chicas cuando niñas es tener un pony.

– Ya me llevaron para casa de señoras pensando que maquillándome yo pasaría por esos seres dóciles y arios.

– Tremendo engaño, grita y golpea con fuerza en la barra!

Veo que la banda hizo una pausa, la piel de la caja de la batería de Serginho se rompió y un roadie ciclope pasa corriendo intentando resolver el imprevisto.

Desde el palco Quique comienza a hablar sobre la Mula-Poney, después de un trago comienzo a entender las palabras, aunque llegan temblando hasta mi.

– Es un animal que vive la vida por los pastos, ocioso, sin uso, vida buena! (dice Quique).

Velhote hace travesuras en el bajo, encajando improvisaciones de fragmentos de canciones de Leptospirose en cuanto Quique prosigue:

La Mula-Poney es un animal que para ser vendido recibe un calmante y lentejuelas por el cuerpo, así él queda lindo y dócil!

En ese momento la Mula-Poney ríe descontroladamente, en cuanto me explica que así las personas la llevan para sus hijos pero que en la mañana siguiente ven la sorpresa.

Y es Quique desde el palco quien explica!

La verdadera Mula-Poney muestra su verdadera cara dando coces y puntapiés en el niño, quedando nuevamente ociosa en el pasto hasta la próxima negociación.

A esta altura la Mula-Poney está en el palco haciendo cuernos con una pata y aplastando una lata de cerveza en la cabeza con la otra, el público va al delirio!

El roadie ciclope hace señal de positivo para que el show prosiga y comienzo a recordar que antes de desmayar pregunté sobre las letras y la sonoridad para Quique y todo estaba quedando claro conforme ellos emendaban las canciones de promedio de un minuto, unas en las otras.

Ellas son sin sentido, semánticas, todo es muy visual, psicodélico y lisérgico.

Las letras tienen un tono rosa choque nunca antes visto!

Al mismo tiempo en que pasan lejos de la suavidad, por el contrario, su textura es del tipo de una lija de agua.

El olor, ah el olor, demoró pero llegó como si hubieran derribado un mezclador con condimentos de pasta instantánea en el aire!

Y el sabor no era industrializado, era como de comida casera, de esas de autoservicio donde por $4,90 se llena la panza y la satisfacción esta garantizada!

Y está allí en mi frente la respuesta en cuanto la capacidad de sus letras: es la de hacer las personas pensar que ellas tienen sentido.

Quique es un poeta! dice una chica en cuanto los insectos pasean por el rostro de ella.

Esa es la salida para que yo repare en las extravagantes criaturas que me cercan, todas con un algo de Leptospirosis…

Miro para la mesa al lado y veo dos vacas debatiendo sobre el Mula-Poney, luego las reconocí: una era la de la portada de “Invernada”, la otra la de la portada de “Atom Heart Mother” (Pink Floyd).

– Yo soy rock/hardcore, soy la base central para el Mula-Poney, dice la vaca Invernada.

– Si, pero el Mula-Poney tiene un toque más paulistano rock and roll, opina Atom Heart Mother.

– Claro, son composiciones más elaboradas, el vocal de Quique está alucinantemente horrible, dispara Invernada

– Horrible en el mejor sentido rock and roll del la expresión, dice Atom Heart Mother.

Llega en la conversación una persona, un ser humano realmente, por lo menos de la cintura para cima que es hasta donde consigo mirar: es el productor Rafael Ramos!

– Amigos, es bueno dejar claro que la producción no tiene prácticamente efectos, dice él en cuanto se sienta.

Las vacas comienzan a debatir sobre las bandas que él trabajó anteriormente, como Pitty, João Donato, Ultraje A Rigor, Los Hermanos y Mukeka di Rato.

– Si yo hubiese sido parida en el estudio Tambor, en Rio de Janeiro, como la Mula-Poney… (suelta al aire la Invernada).

– ah, quédate quieta y aprecia el final del show, interfiere Atom Heart Mother en cuanto un despeinado Quique, un excitado Serginho y un contenido Velhote siguen su presentación.

Cuando regreso para buscar la tal bebida me encuentro con Mula-Poney trayéndome un ser más bizarro: mitad hombre, mitad araña.

– Aquí el Oswald Spider, usted tiene que hablar con él, dice ella como si yo supiera de quien se trataba.

Sin que yo me presente él salió hablando por los (ocho) codos sobre el proceso de composición de Leptospirose.

– Unas de las últimas cosas que ellos hacen, es dar el nombre de las canciones! Decía él y proseguía en un ritmo frenético y al mismo tiempo dando espacios entre las frases.

– No existen historias o mensajes exactos para las personas! (él gritaba)

– Es preferible que la música no tenga sentido, a que ella tenga el mismo sentido que otras mil tantas! (enfatizaba)

– Subjetividad! (grita y a punta para el palco)

La banda agradecía después un final catártico, la presentación debe haber durado “largos” 30 minutos!

Antes de ir en dirección al backstage para conversar con la banda, Oswald Spider todavía me agarra para decir algo sobre su origen.

– ¿Sabe la (calle) Osvaldo Aranha en Porto Alegre? Quique dice que hace unos siete años ella era un lugar lleno de drogas por todos los rincones!

Yo voy intentándome soltar de él y el va pegado a mi.

– En 2006, Quique volvió por allá y ella estaba limpia, amigo! Tranquila!

Cuando prácticamente escapo él todavía dice algo que hizo eco en mi cabeza.

– Ronald Regan, hombre, piense en eso!

Sigo pensando en la música cuya letra – completamente – dice:

Andando descalzo me deparo con un helado, tres o cuatro campesinos sacando dinero para jugar en la lotería”.

En la puerta del camerino veo un ser dicéfalo, muy simpático inclusive que inmediatamente busca la charla, presentándose como el dueño del bar.

– Milton, un placer! (dice él en cuanto pienso que la placa allá afuera indica que el nombre del local es el Bar de Zé!).

Explico que vine a continuar la entrevista con la banda y él me autoriza a entrar!

Allá dentro me encuentro a los tres bien emocionados con el show, hablando del público, aprovecho para preguntar cómo ha sido la reacción de las personas donde ellos tocan. Conforme van contando las imágenes surgen en mi frente.

Entre agosto y septiembre de 2006, ellos fueron para Argentina…

– Una movida bien do it yourself, llena de fanzines fotocopiados por todos los lados, gente metida en el hardcore, underground… (ellos dicen y prosiguen)

Y Uruguay!

– Sonido profesional, rock and roll, Motörhead, AC/DC, Girlschool, amplificadores valvulares!

En el regreso de los países vecinos pasaron por Rio Grande do Sul y Santa Catarina.

– En Brusque (SC), sonido horrible en una finca llena de marihuaneros rasta, tomando “tubão”. Cuando yo cantaba el bajo desaparecía, una maravilla sensacional es uno de los públicos más insanos en el que ya tocamos! (cuenta Quique)

“¿Y el pago?”, pregunto.

– Una bolsa de monedas!

En el tour por Europa en 2007, al lado de los capixabas de Merda, ellos recordaban las personas.

– En general punks, con taches por todos los lados, chaquetas rayadas con corrector.

El diario de abordo del viaje escrito por Quique, inclusive con una experiencia de casi-muerte en Alemania, se volvió el libro “Guitarra e Ossos Quebrados” [Guitarra y Huesos Quebrados], lanzado por la Läjä Records.

Recordé del concierto de Leptospirose que vi en noviembre de 2008, en la famosa “Bienal do Vazio”, con una platea tan freak cuanto la del Bar de Zé.

– y los niños bajando del deslizador, artistas circulando, sonido tosco… (ellos recuerdan).

El mismo día ellos se presentaron al lado de los iconos de Ratos de Porão, en la capital paulista.

– Fue monstro, estaba muy lleno e hicimos una presentación ni la hijueputa!

En ese día los clasificaron como Black Sabbath jazz!

Después embarcaron para el Nordeste, pasando por Salvador, Recife, Natal…

En Aracaju una bella definición más fue dada a ellos:

– Frijolada metal! (gritan juntos entre risas)

Ya en Maceió la imagen es tan surreal y al mismo tiempo realista que da para sentir en la piel. Quique se emociona contando:

– Tocamos en un estacionamiento, había unos cien chicos quemados de sol haciendo circle pit, ellos vestían shorts, camisetas de Black Flag y calzaban Keds sin media.

Cuando pregunto la reacción de ellos, Quique se agita y cuenta con orgullo:

– Al final de las canciones lo que veía era un polvo inmenso ocasionado por la danza alucinada de la gente!

Todavía conversamos un poco más, ya informalmente, entonces percibo que la entrevista había sido finalizada. El reloj ya apuntaba que era hora de partir, no sin antes descubrir que Quique y Velhote son socios de una escuela de música para niños y jóvenes.

– En lugar de tocar en bailes de graduación y matrimonios, el Jardim Elétrico es una forma para que nosotros vivamos de la música!

El nombre de la escuela indica una bella referencia, pienso, y bromeo preguntando si esa es una forma de pasar para el frente las enseñanzas del Leptospirose way of life y la respuesta viene bien seria.

– La movida es pasar nuestras vivencias como banda, el do it yourself, la actitud, el rock and roll, la energía, la amistad, y la búsqueda por la información…

Ellos sonríen cuando hablan de los niños interesándose por los vinilos que están expuestos en la escuela para quien quisiera oírlos y/o comprarlos.

– Apodamos Roberto Frito a un niño de unos nueve años, dice Quique en una alusión a Robert Fripp, el legendario guitarrista de King Crimson.

Según él un día el chico encontró 10 reales en su maleta y quería comprar un CD, fue mostrada entonces una variedad de ellos, pero Frito sorprendió a todos:

– De esos no quiero, quiero un CD grande! dijo el chico apuntando para los vinilos asegurando en pleno enero que hasta navidad él conseguiría un aparato que tocase su adquisición.

– A la semana siguiente pregunté del disco y él dijo que ya lo estaba oyendo pues su abuela tenia un aparato! (se llena de orgullo Quique.)

Digo que curiosamente encuentro los lanzamientos de Leptospirose tanto con la sonoridad, cuanto con la estética del vinilo, en Mula-Poney hay hasta una pista llamada “Sebo” [Venta de discos y libros viejos].

– Disfrutamos mucho de coleccionar discos (dice Serginho)

– Yo hice la letra en homenaje a estos magníficos estabelecimientos comerciales (dice Quique).

Me despido entonces de la banda, cuando Velhote me regala una simpática botellita con el líquido aquel del comienzo de nuestra charla.

Llamo un taxi para regresar a la capital paulista y en el banco de atrás duermo rápidamente y siento las ruedas del carro llevarme a las nubes al mismo tiempo que siento un saborcito a infancia.

El taxista escucha una radio AM, era un programa sobre curiosidades, y el locutor hacía una narración con aquella voz característica de ellos:

– Nascido en la Bragança Paulista, Cândido Fontoura creó un fortificante que acompañó generaciones.

Quique, Velhote y Serginho pasaban en forma de hongos en frente mío en cuanto el locutor proseguía:

– Monteiro Lobato, su amigo personal, sugirió que él diese al líquido el nombre de Biotônico Fontoura.

“Bingo”, grité asustando al conductor quien yo acababa de percibir que tenia dos pares de ojos!

– Está loco? Parece que está alucinando!

Sentí un olor de azufre, me di cuenta que llegamos a nuestro destino: São Paulo. Pagué y cuando fui a bajar el conductor todavía me avisó:

– Señor, usted olvidó esa botella vacía aquí!

Me quedé sin entender nada, pero ya en la comodidad de mi hogar me siento frente  al computador para escribir la entrevista y coloco el Mula-Poney a rodar, y todas las alucinaciones audiovisuales de Leptospirose vuelven a mi mente.

El monitor se daña, doy uno, dos, tres golpes en él cuando surge Quique en la pantalla y deja un mensaje:

– El Señor Fontoura era ciertamente alguien que veía todo más allá de las montañas. Mucha gente en las ciudades montañosas sólo mira la próxima montaña. Las pociones mágicas son el tercer ojo de todos!

Desconecto el computador del enchufe y ahí que suena el teléfono. Quique, Velhote y Serginho preguntan al unísono:

– ¿Hasta donde sus ojos pueden mirar?

Traducción de Hugo Ramírez.