EL PUNK ROMPIÓ EL ARMARIO

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Por Velot Wamba (Revista Vice). Estaba en deuda con la VICE. Pero anunciaron el show de la banda de punk gay “Limp Wrist” en el Brasil, entonces vi que era hora de arremangarse las mangas y entregar al menos una de las innumerables cosas perdidas en cintas por ahí: la entrevista con Carlos Alberto “Mamá” Ribeiro Tosta. Él es el gran hombre del punk rock queer en el Brasil, y quien está al frente directamente en Curitiba, ciudad notoria por su cantidad de skinheads nazistas y por su gente un tanto fría y de poco aprecio por las agendas progresistas. Mamá tiene un colectivo político gay llamado “Marinheiro” [Marinero] y tuvo bandas con nombres sencillos como “Política e Purpurina” [Política y Escarcha], y Gayohazard. Su banda actual se llama “Teu Pai Já Sabe?” [¿Tu papá ya sabe?] Ah, Mamá, tan lindo!

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Por increíble que parezca, hasta en el mismo punk rock, ser gay choca muchísimo. Que lo diga uno de los íconos del punk brasileño, que creó verdaderos himnos sobre el valor de la libertad y del miedo que no deja las personas ser ellas mismas (¿será que tiene un mensaje subliminal ahí?) desde los años 1980 y todavía no salió del armario. Pero el Mamá, que además de todo es propietario, junto con su compañero, de una deliciosa venta de perros-calientes-vegan que funciona durante la madrugada (imagine las guevas que debe tener para trabajar en la calle en una ciudad llena de skinheads fascistas), pateó la puerta del armario y acabó por hacer que otros tuvieran la valentía para hacer lo mismo. Y claro: que él sea carismático, deje su torso a la vista en los shows y ostente un bigote que envidiaría Tom Selleck debe motivar los mancebos indecisos.

Mamá pasó por São Paulo un tiempo atrás (ui) tocando (ui) en un evento bien pícaro y malicioso (ui, ui, ui) de políticas sexuales radicales que tuvo por nombre: “Liga Juvenil Anti Sexo”. Las fotos son de ese día. Cuando yo pienso en personas respetables en este mundo, pienso en gente como el Mamá, que sabe mezclar la diversión con el activismo. “Esto aquí es una banda más de maricas / mas un puño en la cara de la hipocresía / mas un buá que lanza tu cuello / mas escarcha que cae sobre ti / Todas están invitadas, bears, trans, y tomboys / Traigan su pañoleta rosa, y arrasen en un mosh frenético.” No da para no respetar un tipo que escribe una letra de esas.

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VICE: ¿De dónde es usted?Carlos Alberto Mamá” Ribeiro Tosta: Yo era del interior del Paraná, Maringá, y por los años de 1989,90 fue cuando conocí el punk a través de unos almacenes de discos. Conocí una figura que hacia unos fanzines y me fui envolviendo con el punk. Después de unos años yo fui conociendo más el anarcopunk a través de cartas, fanzines — fue así.

¿Y usted ya era gay?En esa época yo no era asumidamente gay. Tenia una novia, salí con varias chicas, pero yo tenía aquella confusión en mi cabeza, no entendía completamente la sexualidad. Fue a través del punk, siempre digo eso, que se dio esa abertura para que yo me conociera mejor, para saber más sobre aceptarme también. Fue un poco después, por allá en el 94 o 95, no recuerdo bien.

¿Y envolverse con el anarcopunk tiene que ver con eso también, de estar descubriendo su sexualidad, pues era un medio relativamente más abierto?Con seguridad. No tenia acceso a libros y a nada de eso, era sólo fanzines, nosotros leíamos una cosa o otra. Tenían un texto hablando sobre homofobia, era bien raro todavía. Pero comencé a sentirme atraído por otros hombres y conversaba de eso con mis compañeras. Con mi ultima novia fue con quien yo más me abrí y conversé.

¿Y cómo fue eso para ella?Para ella fue bien. Ella tiene medio que una postura bisexual. Ella decía: “Bueno, entonces nosotros tenemos una relación libre y si usted se siente atraído por otros hombres, entonces esté con otros hombres”. Para ella también fue casi así, ¿sabe? Ella también estuvo con chicas y lo aceptó súper bien y fue ella quien me dio más fuerza. Eso fue todo en Maringá. Tuve una fase que yo fui novio de un hombre también.

¿Él era punk?No, el tipo era totalmente fuera del medio punk. Inclusive en el medio punk eso era medio camuflado. Por eso yo digo hasta hoy que existe una homofobia dentro del punk.

¿En el Brasil tenia alguien para que usted se inspirara?No, no tenía… Me acuerdo que habían unos chicos que eran gays, fue una época – no sé si usted se acuerda -, en el ACR (Anarquistas Contra el Racismo), cuando comenzó toda la cuestión de hablar sobre homofobia, y hasta se dio una racha en el medio punk, hubo personas que no lo aceptaron muy bien. Aquí en Curitiba hubo una cosa muy chistosa: todo el mundo comenzó a tener apodos tiernísimos. Era una forma de rebatir esa homofobia. Y ahí aparecieron algunos que eran bisexuales: había un chico que era gay y era anarcopunk, había otro de São Paulo que estuvo aquí un tiempo, un chico buena onda. Esas fueron las personas que conocí, pero yo ya era asumidamente gay en el medio punk/hardcore. Como referencias allá afuera, para decir bien la verdad, la banda era “Pansy Division” y el “Tribe 8”. Jello Biafra era el más divulgado, el mayor, etc. Pero aquí en el Brasil no tenía a nadie que yo recuerde…

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Está Redson. Quiero decir, los aficionados del Flamengo dicen que sí, pero él no salió del armario…Es verdad,… [risas] Hasta hoy, inclusive. Una vez hubo un show de él en Londrina y nosotros lo entrevistamos. Preguntamos sobre sexualidad y homofobia, y él salió bien… Salió por la tangente. Hasta hoy hay quien pregunta para mi si él es o no es y yo no sé.

Usted salió del anarcopunk, un medio, dentro de todos esos subgrupos de la época, más abierto en esa cuestión de la homosexualidad, y se volvió straight-edge , que es algo más de blanco, de familia cristiana, clase media, o sea: usted fue justamente para uno de los peores lugares dentro del punk que un gay podría ir. ¿Cómo usted fue a parar en eso?Entonces, en Curitiba fue diferente. Nunca me envolví con los straight-edge de São Paulo, nunca fui a muchas Verduradas, no soy del tipo que conoce a todo el mundo de antes. Conocí el straight-edge en verdad a través de un chico que vivía aquí, gente muy diferente con cabeza muy diferente. Ya hasta que existía medio que una racha entre los llamados de anarco straight-edge y esa gente que nació así, del tipo, esos niños de Bold, ¿sabe? Para mi fue normal, sólo paré de beber por causa de eso, mas continué siendo punk y no mudó mucha cosa. Pero es verdad: muchas veces los straight-edges me incomodan.

¿Pero usted nunca llegó a tener un problema directamente, así como que alguien llegara y…? No antiguamente. La gente de ahora, esa nueva generación que trata el hardcore NY como movimiento, hay siempre ahí un problema. La gente habla, a veces me insulta en Internet, pero no directamente. Van a ser un chistecito, un chiste del tipo: “Ah, usted es aquel straight-edge que va allá en el [carrinho de lanches do Mamá] Super Dog para dar culo”, por ejemplo, ese tipo de chiste idiota. Pero con esos tipos yo ni tengo contacto.

La primera banda gay que usted tuvo fue Política e Purpurina. Después tuvo Gayohazard y ahora Teu Pai Já Sabe?. ¿Esas bandas todas eran formadas por gays o era un proyecto tuyo llamando a más personas? Entonces, Política e Purpurina fue idea de un amigo mío que ni es gay, pero que creía en la idea. Pero nadie sabía tocar en la época. Política era un experimento muy loco, ¿no? No había nadie gay además de mí. Yo y Orlando [bajista] nos quedábamos agarrándonos en el palco, yo agarraba la verga de él. La primera presentación fui desnudo, en un bar de aquí y el dueño pidió para qué nos vistiéramos. Un día nosotros estábamos jugando con esa cosa del hardcore NY, ser macho, entonces otro amigo dijo “nosotros podríamos hacer un proyecto medio ‘tough guy’ [del tipo duro] sólo que con una temática gay”. Fue Gayohazard. El sonido era pesado, era medio metal, muy extraño. Era divertido, y la gente gustaba de los shows. Estuvo demasiado bien, algo así como que [la canción] “Shades of Grey” era “Shades of Gay” [risas], ahí nosotros hablamos de un grupo gay de exterminio, que salían a las calles para golpear a los homofóbicos, ¿sabe? Después de eso, dio un tiempo y nosotros montamos una banda con seis personas, straight edge, llamada “Da Próxima Vez Eu Mato Você” [La próxima vez yo te mato]. Era muy chistoso, era medio que un conflicto de ideas…

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¿Y el único gay era usted?
Sí, y yo hablaba varias cosas también y hasta el final nosotros nos ganamos muchas peleas así, ¿sabe? Decía en el micrófono, no soy yo como otras personas, era yo y una chica en las voces y nosotros hablábamos algunas cosas, pero no era mucho del tipo de sonido que a mí me gusta.

¿Y cómo era el sonido?
Era medio un metal de straight edge, nada que ver conmigo. Por yo estar en el palco cantando eso, ¿sabe?. Me gustan las cosas más punk tosco así, punk rock. Y después de un tiempo yo dije: salgo de la banda. Ahí llegó un chico en una fiesta. Nosotros hicimos el festival del [colectivo] Marinero hace muchos años atrás, él fue en esos festivales y me intimó: vamos a montar una banda gay, una idea así bien tostada.

¿Tu primera banda gay en serio?
Fue mi primera banda de todo el mundo gay. Bien simple, con letras temáticas y nosotros intentamos ser divertidos en las letras, para que no quede esa cosa tan panfletaria. Busca calentar bastante en los shows, jugar, hablar para que la gente pierda el pudor en realidad, y está muy bien, las personas entran en el juego y al mismo tiempo nosotros acabamos pasando por una cosa muy buena.

¿Aparecen muchos groupies?
[Risas] Aparecen bastante. Es muy chistoso eso, ¿no? En los shows, algunas veces aparece un coqueteo o una cantadita [risas], siempre sucede alguna cosa, alguien que viene a cantar, fulano que llega a su oído y dice: mi amigo allá tiene los ojos en usted, y no sé qué… A mí me gusta eso, es bacano. Está muy bien que suceda eso así, está muy bien la libertad de tener esto adentro así. Para mí es severo.

¿Pero tu novio Paulo no se queda celoso?
Ah, sí se queda [risas].

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Está casado con un rock star, ¿no? [risas]
Rock star está muy bien [risas]. Pero nosotros tenemos una relación abierta, la verdad. Pero, amigo: difícilmente estoy con otras personas. Cuando me dan ganas lo estoy, cuando no, no. Él también. Pero no hay muchos celos, no. Nosotros compartimos los mismos compañeros para no tener muchos celos [risas].

¿Usted es militante de algún movimiento LGBT?
No. Participo de la Parada, o una vez u otra voy al “Dignidade”, que es el grupo de aquí,  — había el “Ímpar” también. Nosotros vamos así, pero de vez en cuando. Nosotros no estamos afiliados a nada. Tenemos Marinheiros, el colectivo, que es gay.

¿Cuál es la idea de Marinheiro?
El Marinheiro es un colectivo de lucha contra la homofobia dentro del hardcore, nosotros vimos que necesitábamos de tener materiales hablando sobre la cuestión del gay en el punk. Entonces nosotros comenzamos a crear fanzines, hacer panfletos, llevar carteles, todo en los show. Dejaba todo allá, hacía un lugar, quien quería iba allá y agarraba el material. Hubo las personas de fuera, la gente de aquí mismo que agarraba, mandaba por carta para un amigo allá en Espírito Santo. Entonces creo que a partir de ahí mucha gente que está en el punk o en el hardcore comenzó a buscar más sobre eso, a militar.

El tiempo: como la entrevista fue hecha hace tiempo, pregunté cómo andaban las cosas para el Mamá y la respuesta fue esa: “Entonces, hombre… Resolvimos regresar para nuestra ciudad natal, Maringá, pero no acabé con la banda y mucho menos con los otros proyectos que teníamos allá [risas]. En Maringá el Paulo y yo abrimos un café todo vegetariano, llamado Vaca Louca”.

ENTREVISTA POR VELOT WAMBA.
FOTOS POR CAROL SACHS.

TRADUCCIÓN POR HUGO RAMÍREZ.

AGRADECIMIENTO ESPECIAL A RICARDO TIBIU (CHIVETA ZINE).

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